sábado, 5 de septiembre de 2009

"La Segunda Enciclopedia de Tlön" de Sergio Meier.


Pareciera ser, para orgullo de las naciones anglosajonas y oprobio de las hispánicas, que como flor natural diérase en las primeras y como artificioso encaje en las segundas, el arte de escribir lo fantástico. Mas, no queriendo nuestra voluntad hacer sociología de esto, no habremos de abundar en razones tales que gentes más eruditas e iluminadas que nos, no han podido desentrañar, sino referirnos a una de esas obras, cual es “La Segunda Enciclopedia de Tlön” de Sergio Meier, voluntariosa novela de autor chileno que, negándose a su destino nacionalista de teñir de realismo sus telones literarios, en fantasía pura mútase su arte, buscando convertirse, cual Alonso de Ercilla del siglo XXI, en el cronista épico del Chile moderno e infectado de la cultura de la Ciencia Ficción.


Permítame el lector que le haga humilde petición de refrenar su impaciencia, para así disertar sobre la persona de Sergio Meier, antes de sobre la opus magna misma tratar. Porque, si extraño es el libro que ha sido fruto de su ingenio, peregrina debía ser por ende la persona que lo dio a luz. Nacido fue Sergio Meier en la ciudad de Quillota, soñolienta y provinciana, y en la penumbra de todos los grandes movimientos literarios de su Patria crióse. Porque, a la misma generación de Alberto Fuguet, Gonzalo Rojas, Ana María del Río y otros próceres de la Nueva Narrativa llamada perteneciendo, poco en común comparte con ellos, como no sea ese delicado laissez-faire de que la cultura, lejos de ser aherrojada en el corset de la provocación ideológica y del tradicionalismo provinciano, ha de ser un mundo bullente y cosmopolita en donde todas las influencias estén autorizadas, permeando así el alma de los escritores y fecundando su magín, si el arcaísmo se me permite. Y mientras dicha Nueva Narrativa en algo obsoleto y sin época transformábase, en dirección opuesta Sergio Meier crecía, no buscando hablar del aquí y del ahora, mas del everywhere y del everytime (¡cuán evocadores, términos ingleses para los cuales parangón en el castellano cervantino no hay!) hacer el foco de su obra, de sus estudios y de su pluma. Abocóse entonces a una producción literaria que, hemos de convenir, escuálida en resultados es, si hemos de tomar la cantidad por medida fundamental, toda vez que dos obras publicadas en apenas veinte años nos ha legado, antes de prematuramente fallecer en fecha reciente, a la hora de referir tales eventos en las presentes líneas. Y la segunda de sus obras, “La segunda Enciclopedia de Tlön” es.


Con la presentación de diversos personajes, principiada esta novela es. Ora que sigamos al capitán Jorlas persiguiendo una vasija runneana, ora que acompañemos a Alex el Trazante y su amiga Escolástica tras el rastro de la desvanecida Rea, ora que atisbemos sobre el hombro de Segrelles y su puesto de alto poder en un imperio alquimístico, ora que estudiemos a los runneanos, chinesca civilización construida por salamandras, ora que nos entremezclemos con los Alquimistas de la Matriz, en la muy chilena Quillota escondidos, ora que a las I.A. nos apliquemos, las Inteligencias Artificiales con sus propios y aviesos designios, ora que, en fin, demos un paseo con Isaac Newton, el cyborg enloquecido, pronto habremos de descubrir que todos ellos confluirán en un único destino. Porque no es otra sino la búsqueda de las evanescentes hebras de la realidad, lo que a todos mueve por universos dentro de universos dentro de universos. ¡Grande ambición, la muy humana esperanza de llegar algún día a controlar la realidad, a transmutarla en la materia de nuestros sueños! Tales locos desvaríos mueven a los personajes, en grande apuesta trenzados, persiguiéndose unos a otros, investigándose y reencontrándose hasta enhebrar sus caminos en un único tejido, y rasgando finalmente el velo de las apariencias hasta descubrir la quintaesencia misma de lo real.


Mas, y he aquí que, ¡a glorioso castillo de naipes nuestra morada hemos confiado!, nuestras esperanzas de bote en bote naufragan. Porque es bien conocida ley universal que, siendo ceñuda la ambición, grande ha de ser la recompensa, o de poco tanto la empresa como sus desvelos acabarán valiendo. Valiente opción es la de Sergio Meier, haber elegido la novela, cuando en verdad sus conjeturas y asuntos más aire de tratado filosófico inspiraban. Porque, extasiado de los vapores místicos de las fronteras del conocimiento, e intoxicado con las mareas cósmicas de lo grandioso, olvidóse Sergio Meier de sus personajes y de sus asuntillos mundanos y banales, de sus aventuras individuales, de sus perspectivas psicológicas, y en resumen, de todo aquello que convierte a una novela en algo digno de ser leído, en aquello que identifica y mueve el corazón de los lectores, no tan solo de su cerebro. ¡Lamentable tragedia, y repetirlo hemos, lamentable tragedia, esto es! Porque no otra cosa es ver presurosa a la liebre, feliz saltando sobre predios y cercados, dejando atrás sin ver a la tortuga, incapaz de comprender que la mayor parte de la Humanidad, no otra cosa sino tortugas son. Catedralicia es la novela de Sergio Meier, sin duda, pero ser a una catedral semejante es no tan solo sinónimo de arquitectura monumental o prodigios de ingeniería al servicio del éxtasis místico, mas también de la piedra fría cortada y desbastada por el cantero, y de la gelidez de los espacios abiertos y vacíos entre las paredes. Y en suma, desaguando por el lado literario todo lo trabajosamente labrado en el campo filosófico, buen libro de ideas queda aquí, mas dificultoso y vacío en tanto obra en puridad literaria considerada.


ALIENTO…

…COSMOLÓGICO. 5 de 7. La cosmología descrita por Sergio Meier es bastante amplia y elaborada, aunque en algunos respectos chirríe un poco (¿arquitectura art-decó mezclada con teorías cuánticas mezcladas con “Perdidos en el espacio”? ¿Es en serio?).

…AVENTURERO. 3 de 7. Tratad de hacer un resumen del argumento del libro, y veréis que, por debajo de la estética y las ideas filosóficas, no hay argumento en lo absoluto. Por eso, no le podemos adjudicar más puntos que a una película de Michael Bay al uso.

…EXÓTICO. 3 de 7. Universos virtuales, realidades artificiales, universos dentro de universos… Está bien, si no es porque todo eso ya lo habíamos visto en Mátrix. El 3 es por la adición de elementos propios de la Filosofía del siglo XVIII, que le dan sabor propio.

…MAQUIAVÉLICO. 2 de 7. Admitámoslo, esto no es Dune, plagado de conspiraciones dentro de conspiraciones dentro de conspiraciones. Los personajes conspiradores parecen más pinturas contra un fresco de fondo, que personajes tridimensionales en el mundo.

…PASIONAL. 3 de 7. Le hubiéramos dado 1 de 7, pero la pasión demoníaca por el conocimiento que despliega el personaje de Isaac Newton, hace lo suyo por levantar la obra.

…TÉTRICO. 2 de 7. Si el momento más aterrador de toda la obra es enfrentarse a un villano que aparece como el Doctor Smith de “Perdidos en el espacio”, entonces no podemos decir que sea una historia de terror exactamente.

…FILOSÓFICO. 5 de 7. Es una buena adaptación de las ideas filosóficas de Leibnitz y Descartes, y de la filosofía de la Modernidad temprana en general.

PUNTAJE TOTAL: 47 PUNTOS EN LA ESCALA MAGNUS.

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